Cómo cuidar una pintura original

Una pintura no necesita mantenimiento tanto como necesita el sitio adecuado. Acierta con la pared y te sobrevivirá sin que le prestes atención. Falla, y el daño es lento, invisible mientras ocurre, y permanente.
La luz es lo que importa
El sol directo decolora el pigmento y vuelve quebradizo el lienzo. Actúa lo bastante despacio como para que no lo notes, y ese es justamente el problema. Compara una pintura con una foto suya de hace diez años y la pérdida es evidente.
Cuélgala fuera del paso del sol. No solo donde está ahora: donde estará en julio, a las cuatro de la tarde. Si la única pared buena es luminosa, la solución es una cortina o un filtro UV en la ventana, no mover el cuadro cada verano.
La humedad, y por qué el baño es la peor habitación
El lienzo es tela sobre un bastidor de madera, y ambos reaccionan a la humedad. Una humedad estable no es problema, casi a cualquier nivel. Lo que afloja el lienzo, y con los años levanta la pintura, son los cambios.
Eso descarta los baños y la pared justo encima de los fuegos de la cocina. También una casa de vacaciones sin calefacción que pasa de fría y húmeda a seca y caliente dos veces al año.
Limpieza: menos de lo que crees
Quita el polvo con una brocha seca y suave: una brocha de maquillaje limpia va perfecta. De arriba abajo, sin apretar.
Nunca uses un paño húmedo. Nunca uses ningún producto de limpieza, por suave que parezca. El barniz y la pintura se disuelven con cosas que darías por inofensivas, y un disolvente se lleva los dos. Si una pintura está realmente sucia, eso es trabajo de un restaurador, y cuesta menos de lo que temes.
Mover y guardar
Coge la pintura por los lados del bastidor, nunca solo por el travesaño superior, y nunca con los dedos sobre la superficie pintada.
Si hay que guardarla, ponla de pie, nunca tumbada ni con nada encima. Papel de seda libre de ácido contra la cara y un cartón rígido delante. Guárdala donde la temperatura sea estable; un desván es el peor sitio de casi cualquier casa.
Qué es envejecer con normalidad
Un craquelado fino en el óleo no es un daño: es lo que hace la pintura al óleo al curarse durante décadas, y aparece en obras de todos los grandes museos. Descamación, levantamiento o un velo turbio son otra cosa: eso merece la opinión de un restaurador.


